EPM le dio nueva vida a la vieja Casa del Ingeniero

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EPM le dio nueva vida a la vieja Casa del Ingeniero

En El Limón la nostalgia se quedó a vivir desde que la vieja estación del tren se cerró definitivamente -dicen que hace como 25 años-. La llamada Casa del Ingeniero era la que más tallaba en los recuerdos de los habitantes de este pequeño corregimiento de Cisneros, donde hay tan pocos moradores que cuando uno pasa por la vía que lleva hasta el casco urbano los que saludan son los perros, algunos con gesto amenazante. 

Uno se imagina a Comala, el pueblo de Pedro Páramo, la novela del mexicano Juan Rulfo, no porque esté habitado por muertos, sino por la soledad del ambiente. Pero no hay que olvidar que en El Limón hubo años de apogeo,  de bullicio, cuando los habitantes se veían felices por todo el comercio que se movía alrededor del tren. 

“Cuando llegaba el tren había negocios, un grupo de señoras vendía comida, había tiendas y se puede decir que el ferrocarril era el que generaba empleo”, cuenta Diana Franco Gaviria, cuyo padre Heriberto, ya fallecido, trabajó en el tren, y su madre Lucía ocupó y cuidó durante 17 años la estación, hasta que un día la sacaron a la calle y ella se fue a Medellín y nunca más quiso regresar para no morir de tristeza. 

El Limón está en el costado norte del viejo Túnel de la Quiebra, inaugurado en 1929 y que conecta con la estación Santiago, en el municipio de Santo Domingo. Es un poblado con más historia que actualidad. La vieja carrilera del tren lo parte en dos: a un lado están dos o tres casas viejas y una tienda que opera como restaurante; y al otro, la vieja estación recién restaurada, pero que la mayor parte del tiempo permanece cerrada. A unos pasos, un local antiguo que servía de bodega y una casa de dos plantas con la misma antigüedad que sirvió de hotel para los constructores del túnel y los viajeros y operarios del sistema férreo, que hoy tiene un letrero en el que se ofrece en venta (dicen que vale $700 millones, porque su dueño recién la hizo restaurar). Y a otros 50 pasos, la Casa del Ingeniero, que estuvo a punto de caer cuando ya era más ruinas que casa, hasta que en 2020 EPM, con apoyo de la Fundación Ferrocarril de Antioquia, empezó a restaurarla e integrarla a la subestación del corregimiento. Así comenzó otra historia.

 

Tras el rastro del color
Cuando en 2007 EPM adquirió Eade, entre sus activos figuraba la subestación de El Limón, tan antigua como el Túnel de la Quiebra, la cual incluía, además de los aparatos eléctricos, dos inmuebles: uno en el que operaban las turbinas, y el otro, la Casa del Ingeniero, construida para albergar a los constructores del túnel y del ferrocarril hace cien años.

Estos inmuebles, igual que el hotel, las bodegas y la estación del tren, tienen declaratoria de Bienes de Interés Cultural del ámbito Nacional (BICN), por lo cual antes de tomar la decisión de recuperarlo, EPM debió tramitar el
permiso ante el Ministerio de Cultura, el cual le fue concedido siempre que se conservara su arquitectura original en lo máximo posible.

La antropóloga Paula Gallego, que participó en este proceso, explica que el inmueble estaba un estado de visible deterioro. “El primer piso era de tapia y el segundo de bareque, materiales que debían conservarse”, subraya. El techo fue reemplazado con materiales similares al original. Igual los pisos de madera.

En su interior, precisamente, debieron construirse una cocineta y un baño que la original no tenía, para servicio de operarios de la subestación.

“Adentro se adecuaron los tableros para el control eléctrico. A EPM le habría salido más fácil construir otro edificio para estas funciones, pero tomó la decisión de recuperar el bien patrimonial y es un caso único en el país en el que se recupera un BICN para servir a una subestación de energía”,  indica Germán Osorio, ingeniero encargado de la repotenciación, quien agregó que era algo necesario para atender la demanda que se viene con la operación del nuevo túnel, unas minas que se explotan en la zona y la llegada de más población y turistas a El Limón, con la construcción de la Autopista 4G Vías del Nus.

Debido a que en el interior del inmueble hay equipos y cableado energéticos, no hay ingreso para el público, que solo puede mirarla y tomarle fotos desde afuera. 

La casa está a 70 metros del viejo túnel, con su verde original,  verde limón, como evocando el nombre del corregimiento, porque “para qué, pero quedó muy linda, si no le meten mano esa casa se iba a caer, estaba  ejor dicho en ruinas”, dice Rosa Álvarez, una histórica habitante de este poblado, tan silencioso, tan solitario en sus calles, tan cargado de nostalgias...

 

Por: GUSTAVO OSPINA ZAPATA
Fuente: EL COLOMBIANO 

 

 

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