Intervención en Bienes Inmuebles

Capilla de la Ceja

Capilla de la Ceja, Antioquia. Fue construida en 1820 sobre el terreno donado por Maria Josefa Marulanda y financiada por doña Bárbara Villegas. Esta capilla reemplazó a la que se había construido en El Hato, durante el siglo XVIII, dedicada a la Chinca la cual fue demolida en 1792.  El Obispo de Antioquia, Fray Mariano Garnica y Ojeda en su primer visita pastoral a la Ceja en 1829 ordenó que todos los objetos de la capilla se trasladaran al templo parroquial y la capilla quedó desmantelada y en total abandono. En 1853, por la ampliación de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, el culto regresó a la capilla por cinco años. De 1858 en adelante la capilla se usó como salón para la enseñanza del catecismo. En 1866 Monseñor José Juaquin Isaza Ruiz, la encontró en tal mal estado que comenzó su recuperación y levantó la fachada que hoy se conserva.  Monseñor Isaza la bendijo el 17 de diciembre de 1867. Después de 1872 la capilla sirvió solo para el catecismo dominical, hasta volver a caer en el olvido y quedar transformada en depósito. En 1945 el Presbítero Blas Jaramillo como párroco de la Ceja marcó el renacimiento de la capilla, pues al verla en lamentable estado comenzó a recuperarla, le cambió techos y pisos, restauró e instaló el Retablo, recuperó el Púlpito y adornó su fachada con las estatuas de San Pedro y San Pablo. Juan Pablo Bernal, hombre de un gran espíritu cívico propuso el 1956 que en la capilla se reunieran las obras pictóricas y artísticas que poseía la parroquia, además el párroco Enrique Hernández empezó a reunir allí los cuadros y objetos procedentes de las desaparecidas capillas coloniales. El Obispo de Sonsón – Rionegro, Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo expidió en 1968 un Decreto por el cual es Declarada la “Capilla de Chiquinquirá” Museo de Carácter Histórico y Artístico y Panteón de los Hijos Ilustres de la Ceja. En ella reposan los restos del Poeta Gregorio Gutiérrez González, el Expresidente Juan de Dios Aránzazu y el dirigente político y empresarial José María Bernal. Un gran Benefactor de la capilla fue el Levita Efraín Franco que desde 1959 a 1973 prestó importantes servicios a la capilla, salvó muchos de los objetos valiosos y donó otros. Por solicitud de la comunidad de la Ceja, el Ministerio de Educación Nacional y el Señor Presidente de la República, la declaran por el Decreto No. 1908 del 2 de noviembre de 1995, como Monumento Nacional (hoy Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional). La colección de Bienes Muebles que se encuentran en la capilla, cuenta con piezas de los siglos XVII al XX, los cuales también hacen parte de la Declaratoria. La capilla es una construcción sencilla característica de la tecnología colonial tradicional y está íntimamente vinculada a la Fundación del Municipio, por lo que se constituye en un testimonio de valor histórico y urbanístico.

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